Elige por dureza
Todos nuestros snacks son carne, pescado o piel deshidratados a baja temperatura, sin cereales ni aditivos. Lo que cambia de uno a otro es la dureza: cuánto esfuerzo le va a costar y cuánto rato le va a durar.

Mordedores y snacks naturales para perros — y algunos también para tu gato curioso —. Diferentes sabores, texturas y niveles de dureza para disfrutar, masticar y entretenerse.
Todos nuestros snacks son carne, pescado o piel deshidratados a baja temperatura, sin cereales ni aditivos. Lo que cambia de uno a otro es la dureza: cuánto esfuerzo le va a costar y cuánto rato le va a durar.
















































Un solo ingrediente y nada más. Carne, pescado, piel o tendón deshidratados a baja temperatura, un proceso lento que retira el agua sin llegar a cocinar el producto, así que conserva los nutrientes y el olor que a tu perro le interesa de verdad.
No llevan cereales, ni azúcares, ni conservantes, ni colorantes. No hace falta: al no quedar humedad, el propio secado es lo que los conserva. Por eso se guardan a temperatura ambiente y por eso la lista de ingredientes de cualquiera de nuestros snacks cabe en una línea.
Todos son monoproteicos, porque son el producto y nada más, lo que ayuda cuando sospechas de una intolerancia y quieres ir descartando. Y salvo el pescado, todo lo demás es de proximidad: el cerdo ibérico sale de la dehesa extremeña.
Masticar no es un capricho ni solo un premio. Es una de las conductas que más necesita un perro y de las que menos ocasión tiene viviendo en un piso.
Le limpia los dientes por fricción, que es la forma más natural de retirar el sarro. Le baja el nivel de activación: masticar un buen rato tranquiliza a un perro nervioso mejor que casi cualquier otra cosa. Y le ocupa la cabeza, que es justo lo que le falta al que se aburre y acaba pagándolo el sofá.
Por eso lo importante no es cuál le gusta más, sino cuánto le dura. Un perro que necesita descargar tensión quiere un mordedor que aguante; uno mayor, o uno que está empezando, algo blando que pueda terminar. Esa es toda la lógica de la guía por dureza.
Los snacks deshidratados de carne, piel y pescado no astillan como lo hace un hueso cocinado, que es lo que nunca hay que dar. Aun así, cualquier snack se da con el perro supervisado y se retira cuando el trozo queda tan pequeño que podría tragarlo entero.
Cuando ya ha cambiado la dentadura de leche, en torno a los seis meses, empezando siempre por las durezas bajas. Con cachorros más pequeños, o si tu perro tiene algún problema dental, pregunta antes a tu veterinario.
Como referencia, los premios no deberían pasar del 10% de lo que come al día. Para un perro medio eso son dos o tres snacks a la semana; si son de dureza alta y le duran mucho, con uno basta. Ajusta su ración los días que tome snack.
Son producto deshidratado sin cereales, azúcares ni harinas, así que aportan menos de lo que parece por su tamaño. Lo que engorda es sumarlos a la ración diaria en lugar de descontarlos de ella.
Algunos sí. El boquerón, la cecina de atún y los filetes de caballa funcionan bien con gatos por textura y tamaño. Los mordedores de dureza media o alta están pensados para perros.
En un sitio seco y a temperatura ambiente, en su bolsa cerrada. Al estar deshidratados no necesitan frío. Si el ambiente es muy húmedo, un bote hermético alarga su vida.